La escuela fue solo una parte de un viaje mucho más grande. El verdadero crecimiento ocurrió en conversaciones con mi familia, en las risas con mis amigos y en los momentos en los que elegí confiar en mis propias ideas. Siempre he sido una persona sociable, alguien que encuentra energía en las personas y en construir ideas juntos. A través de esas conexiones descubrí lo que más me inspira: crear ideas, proyectos y experiencias que conecten a las personas.
Una vez, mi abuela me dijo que las personas crecen como las pequeñas plantas. Las riegas, quitas las malas hierbas y les das luz, pero el crecimiento toma tiempo. A veces aún no puedes verlo, pero las raíces siguen formándose debajo.
Al mirar atrás, me doy cuenta de que estos años ayudaron a que esas raíces crecieran en mí. No sé exactamente qué viene después, pero confío en mi esencia, en las lecciones que llevo conmigo y en las personas que han creído en mí. Siguiendo eso, sé que seguiré convirtiendo lo que antes parecía imposible en algo real.